¿Sabes desconectar? Si tu no paras la vida te para. Un consejo Slow Marketing

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tenemos que pararnos y desconectar

¿Sabes desconectar? ¿No? pues no te preocupes, que la vida ya se encarga de hacerlo por ti…

En anteriores artículos ya hemos hablado de todo lo que nos gusta en Slow Marketing la vida y los lunes, también los martes, los miércoles, los jueves… Esto, evidentemente, no significa que tengamos días mejores y otros peores… vaya, que somos humanos, más o menos como tú.

Es sólo (y mucho) cuestión de actitud. Porque además, el universo, los hados, la vida… es eso que sucede ahí afuera y cuya única misión es ponerte a prueba: jorobarte, tentarte, pincharte y ¡crisparte! y de forma continua, sin descanso ¡oyes!

Es por tu bien… y si se va la luz… ¡ahí lo llevas!

Se supone que todo esto es por nosotros, aquello que nos decían nuestros padres: “es por tu bien”… y tú te preguntabas cómo comerte esas lentejas terroríficas en la merienda podría significar algo bueno para ti…

Ahora lo entendemos: todo es para que aprendamos y nos hagamos personas de provecho, fuertes y responsables… aunque a veces cuesta… ¡y mucho! grrrrrrr.

Síiii, todo esto está dirigido por unos angelitos meones, peliteñidos y traviesos a los que les gusta probarnos continuamente. Así que para el día a día, no queda otra que armarse de paciencia y de actitud positiva.

¿Os acordáis cuando tenía todo preparado y de repente fallaba la tecnología? Pues hoy lo tenía aún más planificado y, simplemente: ¡se ha ido la luz!… durante casi toda la mañana. A lo largo y ancho de toda la manzana, como dirían en una peli americana.

Lo bueno… que hoy no he convulsionado: ¡Me ha dado la risa!

Si la vida no es como esperabas… sonríe. ¡Tampoco queda otra!

Y es algo bonito, porque así, todo lo que os digo lo he probado en mis propias carnes. Nada de teorías magníficas desde una atalaya, de frases maravillosas sobre respirar y ser feliz. Nada… vivencias de andar por casa, de las que se experimentan en el día a día.

Así que como no me queda otra que practicar todo lo que digo, he decidido levantarme de la silla, un té no me podía hacer (os recuerdo que no hay luz, una situación difícil de experimentar en este siglo ¿verdad? y sin tormenta que haga que lo veas venir, nada ¡bajo un sol de justicia!).

He mirado por la ventana y he sonreído porque un lunes por la mañana -¡que preveía cargado porque tenía que dejar hechas muchas cosas!- me hayan obligado a desconectar. Enfadarme sólo habría repercutido en mi ¡y mal!

Necesitamos parar en nuestro día a día ¡y varias veces!

Así que este post, al que llevaba todo el fin de semana dando vueltas -con cierta ansiedad y varios giros mentales sobre qué contar, para nada, como vemos…- y que estaba previsto que hablara sobre estrés, de repente va a hablar de desconexión y de parar en nuestro día a día.

Sí. En tu jornada diaria debes parar, en la laboral, en la personal… ¡y varias veces! Probablemente te digan: irresponsable, raro, vago, flojillo, débil… Incluso te lo llamarás tú mismo, que es lo peor. Pero no es cierto. Precisamente es más fuerte quien se escucha y quien se cuida.

Todos necesitamos desconectar y más a menudo de lo que lo hacemos. Hoy en día estamos hiperconectados, somos una réplica continua de Nacho Cano rodeado de teclados. Nos hemos convertido en multitarea aún con los portes físicos y psicológicos que tenemos que pagar.

17 minutos de descanso cada 57 de trabajo 

Estamos en el trabajo escribiendo en el ordenador, hablando por teléfono y respondiendo al whatsapp (en mi anterior empresa lo utilizábamos para comunicarnos con los clientes).

Pero es que, hoy en día, en nuestro ocio no nos diferenciamos mucho: vamos a un concierto, lo fotografiamos, hacemos vídeos, buscamos hashtags, lo subimos a facebook, a instagram, a twitter… hablamos con el de al lado, bailamos, cantamos…

Es bueno parar. Parar de vez en cuando. Según expertos, el ratio perfecto de trabajo y de descanso resultó ser de: 17 minutos para descansar por cada 57 minutos trabajando totalmente concentrado.

¿Lo cumples? Ya… yo tampoco. Por eso la vida, de vez en cuando me deja sin luz… así se asegura de que me pare sí o también.

Gana en calidad de vida y en salud: ¡para!

Tras mirar por la ventana, escuchar una canción motivadora y sonreír a todo esto, he cogido una libreta y he escrito este post en papel… ¡sí, sigue existiendo!

Además de vez en cuanto me gusta utilizarlo -aunque haya energía eléctrica y funcione el ordenador, llámame: “rara”- creo que al escribir como siempre, las ideas vienen más fácilmente.

Y justo cuando estaba terminado: ¡se hizo la luz! todo perfecto… Así que volví a sentarme ante el teclado y a transmitíroslo. Hoy no son 5 recomendaciones ni 10 ni 8, hoy es un único consejo que -si lo tratas de cumplir (y yo)- nos ayudará a tener más calidad de vida y a disfrutar mucho más de cada segundo: ¡para!

¿Desconectamos?

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