Cuando la tecnología falla… o las cosas no van como esperabas… Slow, be slow…

415
0
Compartir:
Toma te, vive slow

Esta mañana tenía el día planificado. Casi todo el trabajo lo había adelantado y únicamente me quedaba escribir mi post diario de Slow Marketing, una tarea que adoro y que no me resulta nada pesada.

Así que estaba feliz por mi organización, por haber sido una persona metódica y bien organizada, por haber previsto todo, por tener todo listo, por ser tan maravillosa, por ser genial, por…

¡Hay cosas que no dependen de mi!

Y es que ya lo cantaban Alaska y los Pegamoides en La rebelión de los electrodomésticos, hay veces que las máquinas nos ganan la partida… y hay que asumirlo: “la tostadora se ha vuelto asesina, el lavaplatos no me puede ver. Se han rebelado todos a la vez. La Turmix la plancha y la Moulinex. Se han vuelto locos de repente, hay que ver”

Así que eso he dicho yo esta mañana: ¡Hay que ver! y quizá algún que otro improperio mayor…

Todo ha empezado cuando he visto que mi Analytics me daba errores extraños, ha seguido al ver que una implementación del blog estaba fallando y ha continuado con una conexión a internet que estaba muy, muy, muuuuuy ralentizada…

Ha sido entonces cuando he empezado a hiperventilar y cuando… ha llegado un momento ¡al fin! en el que he decidido parar. Me he recordado el concepto por el que trabajo: el de ser Slow, el de que nada es absolutamente trascendental y vital como para que nos cueste un disgusto de salud, para que nos de un parraque, una convulsión, un ataaaqueee.

Y que, además, cuando más nerviosos nos ponemos: ¡peor va todo! Es como cuando los animales huelen el miedo. Si las cosas van mal y dejas que te invada el agobio, saben que han ganado y ¡se complican más, las muy puñeteras!

Así que… ¡he decidido tomarme un té! Sí, un té. Y escribir este post sobre qué hacer y qué no hacer cuando las cosas no van como esperabas.

5 cosas que puedes hacer cuando la tecnología falla y algo no va como esperas

Sí, lo sabemos, habías planificado algo y lo tenías super bien organizado y controlado y atado y… no ha salido como tú esperabas. No pasa nada, somos humanos, ni máquinas ni robots.

Además debemos asumir que existe una Ley llamada Ley de Murphy que, a veces, desbarata los planes… Pero ningún problema es eterno, ni tan trascendental como lo vemos en un primer momento. ¿Qué hacer cuando algo falla?:

  1. Respira. Sí, es lo primero de todo. Cuando el estrés nos invade no respiramos bien y ¡claro! así no nos llega oxígeno al cerebro y no podemos pensar, por lo que pocas cosas podremos solucionar con una mente colapsada y sin riego.
  2. Para y tómate un té (también puedes escoger: manzanilla -la hierba-, hierba luisa o tila alpina) o bebe un vaso de agua. Detenernos nos ayuda a coger perspectiva, también a eso que decíamos antes de respirar. 10 infusiones para relajarse.
  3. Enfócate en otro pensamiento. Los dos primeros puntos: respirar y beber líquido, te ayudan a enfocarte en otra cosa, a no pensar todo el rato en el problema, así das tiempo a que tu cerebro se relaje. Oblígate a pensar en otra cosa, a recordar que tu vida y tu trabajo no se limitan a este problema que ha surgido.
  4. Utiliza la lógica. Ahora que estamos calmados, podemos pensar con más claridad. Es el momento de barajar las posibles soluciones: llamar a un técnico, consultar a algún informático, hablar con el proveedor de internet…
  5. Pasa a la acción. Como nuestro cerebro ya se ha activado y ha contemplado eficientes remedios, podemos pasar a la acción y levantar el teléfono para que nos presten la ayuda que podemos necesitar. ¡Así de fácil! Y lo mejor de todo: ¡no se ha caído el mundo!

Sabemos que esto no significa, aún, el fin del problema… pero al menos es lo que está en nuestras manos, porque también hay que asumir que hay cosas que no dependen de nosotros y en esas hay que confiar y tener paciencia ¡no queda otra!

Lo mejor es que cuando respiramos y vemos las cosas con objetividad, se suelen ir arreglando, aunque sea poco a poco… pero todo tiene solución y es una pena que nos permitamos que el disgusto nos invada.

5 cosas que no debes hacer en esas ocasiones de estrés

En esos momentos en los que las cosas se nos rebelan y no podemos ver más allá, en los que el corazón se nos agarra de un puño y casi no podemos respirar, donde la ira nos ataca… Por favor:

  1. No permitas que esa ansiedad se apodere de ti. ¡Respira!
  2. No entres en bucle. ¡Párate!
  3. No te castigues pensando que todo te pasa a ti. ¡Créeme… nos pasa a todos!
  4. No pienses en absolutos (me cambio de proveedor, mando el blog a la porra, me voy al Tibet…). ¡Es el oxígeno, que no llega bien a tu cerebro!
  5. No llames a nadie para echarle la bronca. Pide ayuda al técnico, al informático, al proveedor… Siempre hazlo con paciencia y respeto, todos somos humanos. ¡La tecnología y las máquinas son frías, esas van por libre! 

Y ahora: ¿nos tomamos ese té? 

(Por cierto, mi taza, la de la foto es de Amazon, de Allgadgets. Regalada por mi estupenda prima Susana)

Compartir:

Dejar un comentario

¡Hola! ¿Quieres conocer noticias interesantes de una publicidad hecha de otra manera, de un marketing slow y creativo?

Déjanos tu email y te las mandamos. Prometemos no ser pesados.

*Recibirás un correo de confirmación en este email, el alta no estará completa hasta que verifiques tu email. Así nos aseguramos de que nadie te suscribe sin tu consentimiento.

¡Hola! ¿Quieres conocer noticias interesantes de una publicidad hecha de otra manera, de un marketing slow y creativo?

Déjanos tu email y te las mandamos. Prometemos no ser pesados.

*Recibirás un correo de confirmación en este email, el alta no estará completa hasta que verifiques tu email. Así nos aseguramos de que nadie te suscribe sin tu consentimiento.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies