¿Cuál es tu objeto favorito? ¡y cómo superarlo! El coche como amigo y Toyota

106
0
Compartir:
Apego Cosas coche toyota

En otro post slow marketing hablamos de lo que era la personificación en la publicidad y de cómo ofrecía unas notas creativas que resultaban muy interesantes: como público, nos resulta muy divertido y diferenciador.

Los objetos cobran alma y nos transmiten más, los anuncios creativos desde el punto de vista slow marketing siempre aportan mayor encanto y seducción. ¿Pero hasta donde llega nuestra relación con las cosas que nos rodean?

La marca Toyota ha llevado a cabo una iniciativa muy innovadora dedicada a su público hispano, con el libro de los nombres que cada conductor daba a su coche, un proyecto que nos ha hecho reflexionar sobre la relación que tenemos con los objetos.

Las cosas, tu coche -el escudero fiel- y la iniciativa Toyota

¿Tiene nombre tu coche? Hoy en Slow Marketing vamos a hablar de una campaña llevada a cabo por la marca de automóviles Toyota que nos ha resultado muy curiosa y que nos ha llevado a hacernos varias preguntas que te transmitimos:

  • ¿Que relación tienes con las cosas?
  • ¿Existen elementos en nuestra vida que pasan de ser meros objetos inanimados a ser algo más?
  • ¿Tienes cariño a alguno de ellos?
  • ¿Podrías separarte fácilmente de ese elemento?

Esta comunicación llevada a cabo por Toyota nos ha traído datos para reflexionar desde Slow Marketing, porque nos hemos dado cuenta de que, muchas veces, nuestros objetos cotidianos pasan a convertirse en importantes en nuestras vidas.

¿A qué objeto le tienes más cariño?

Está estudiado, quizá no sea sano del todo, pero a veces las personas cogemos cariño a determinados objetos. Entre otras opciones, psicológicamente puede denominarse: “acompañante fóbico” y es ese objeto del que no podemos separarnos.

En los niños es típico que sea una mantita o un peluche… pero a veces perdura en los mayores y con cosas de otra índole. Es necesario trabajar estos apegos, aunque a veces es innevitable tenerlos, el primer paso es ser consciente de ellos…

¿Y si hablamos de nuestro coche? ¿serías capaz de prestarlo? ¿durante cuanto tiempo? La verdad es que la relación con nuestro automóvil es un vínculo duradero con un amigo fiel con el que hemos compartido mucho tiempo y demasiados lugares.

El libro de los nombres y Toyota

¿Cuanto has vivido con tu coche? ¿No te ha acompañado en buenos y malos momentos? ¿No es un refugio donde escuchar tu música favorita y poder desconectar del mundo?

En Toyota lo saben y han realizado esta campaña con el nombre que las personas le dan a su coche. Esto dice mucho de nuestra personalidad, porque no es lo mismo llamar a tu coche Manolito que Cuqui.

Es verdad que nosotros, muchas veces, hablamos del coche otorgándole vida propia: ¿no tendrá mucho calor?, ¿donde preferirá estar aparcado?,  voy a pasear con naranjito…

Más allá de que se nos vaya la pinza… que… también… son muchas horas juntos, muchas mañanas hacia el trabajo, muchos trayectos cansados de vuelta a casa, miles de minutos de música de Fito o de Amaral…

Nuestro Sancho Panza con ruedas, el escudero más fiel

Estas cosas unen… y sí, lo sabemos, quizá suena muy friqui, pero le cogemos cariño a los objetos con los que compartimos tanto tiempo. También a la bici, el monopatín, la moto… son de esas cosas con las que te unes por la travesía, el tiempo de viaje, eso de ver mundo junto a ellos… que aúna mucho….

Y es que: sea más bonito, más feo, un modelo moderno o antiguo, tenga heridas de guerra o esté repulido… lo importante es que va contigo allá donde quieras ir.

Te ha visto en tus mejores y en tus peores momentos, es una de tus posesiones más leal y eso !no se olvida fácilmente!!! Es nuestro Sancho Panza con ruedas, nuestro escudero más fiel…

Tras reconocerlo… 5 puntos para practicar el desapego a esas cosas

Y una vez reconocido todo esto… vamos a practicar el desapego con estos objetos, por si acaso todo esto es un poco enfermizo… ¿te atreves a hacerlo?:

  1. Nada es imprescindible en tu vida, ni eterno, si se rompe el coche siempre te quedará el transporte público.
  2. Puedes vivir sin esa cosa a la que adoras, también sin tu coche… Sobrevivirás a todo ello.
  3. Recuerda que antes de que apareciera ese objeto en tu existencia también tenías una vida.
  4. Prueba a prestar ese elemento a otros y quédate tranquilo, sin obsesionarte ni pensar en ello.
  5. Prescinde en ocasiones de ese objeto. Si es el coche: ¡practica eso de caminar! Así verás que no es indispensable.

¿Y tú, como llamas a tu coche? ¿serías capaz de prestarlo? ¿Tienes alguna cosa de la que no puedes separarte?

Compartir:

Dejar un comentario

¡Hola! ¿Quieres conocer noticias interesantes de una publicidad hecha de otra manera, de un marketing slow y creativo?

Déjanos tu email y te las mandamos. Prometemos no ser pesados.

*Recibirás un correo de confirmación en este email, el alta no estará completa hasta que verifiques tu email. Así nos aseguramos de que nadie te suscribe sin tu consentimiento.

¡Hola! ¿Quieres conocer noticias interesantes de una publicidad hecha de otra manera, de un marketing slow y creativo?

Déjanos tu email y te las mandamos. Prometemos no ser pesados.

*Recibirás un correo de confirmación en este email, el alta no estará completa hasta que verifiques tu email. Así nos aseguramos de que nadie te suscribe sin tu consentimiento.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies